Eurobarómetro Standard 88 UE para España

88

Este estudio se hizo por encargo de la Dirección General de Comunicación de la Comisión Europea. El presente informe ha sido redactado para la Representación en España de la Comisión Europea.

Este documento no representa el punto de vista de la Comisión Europea. Ver documento completo para  España  Otoño 2017

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El Eurobarómetro Standard (EB88) fue realizado por TNS Opinión & Social entre el 5 y el 19 de noviembre de 2017 en los 28 países miembros de la Unión Europea, los cinco países candidatos y la Comunidad Turcochipriota, por encargo de la Dirección General de Comunicación de la Comisión Europea. En total, se realizaron 33 193 entrevistas (1 008 en España) con metodología CAPI (Computer Assisted Personal Interview) entre población general de 15 o más años, residente en cada uno de los países cubiertos por la investigación.

Contextualmente, y para entender los resultados de esta ola, es importante destacar ciertos hechos relevantes a nivel europeo que han podido impactar a la ciudadanía, como son, entre otros, las diversas elecciones generales en algunos Estados miembros, la continuación de las negociaciones para la salida del Reino Unido de la Unión Europea y los atentados terroristas, incluido el que se produjo en Barcelona el pasado 17 de agosto. Adicionalmente, la Comisión Europea en sus previsiones económicas de otoño 2017 mantuvo sus expectativas de crecimiento económico tanto para Europa como para España.

Este informe muestra los resultados y conclusiones aportados por una selección de indicadores incluidos en el cuestionario de esta oleada del Eurobarómetro relativos a las prioridades de la Unión Europea. En concreto, se muestra la comparativa entre los datos recogidos en nuestro país frente a los recabados en el conjunto de países de la Unión Europea, así como su evolución respecto de la misma medición realizada en otoño de 2016.

Los españoles identifican claramente dos temas entre los más importantes que España está afrontando en estos momentos entre una batería de 14 ítems. Para los ciudadanos de nuestro país, los temas más candentes se relacionan con lo económico, concentrando sus respuestas de forma mayoritaria entre el desempleo (un 58 % de menciones) y la situación económica (34 %). Los europeos no se decantan de forma tan marcada como los españoles, dando importancia relativamente similar a una mayor variedad de temas. A nivel europeo, desempleo (25 %) e inmigración (22 %) son los que recogen mayor porcentaje de respuestas. ue

Comparando estos datos con los de la ola de otoño de 2016, destaca en el caso de España que el terrorismo ha pasado entre los españoles de un 4 % de menciones a un 13 % en 2017, siendo el tercer tema que más preocupa a la ciudadanía (los hechos acaecidos en Barcelona el pasado 17 de agosto de 2017 parecen haber tenido un fuerte impacto).

Pero es esta la realidad ciudadana y social yo diría que en absoluto:

Los partidos tradicionales, fuesen populares, democristianos, socialdemócratas, socialistas o liberales, habían perdido cada vez más terreno como consecuencia de su mala gestión de la crisis y el desencanto popular que esta provocaba sobre el sistema político extrema-derecha-europa-inmigracion-statista.jpg 

y sus partidos, lo que dejaba un hueco que con enorme habilidad comenzaban a ocupar estas formaciones con un discurso simple y directo, aunque potencialmente peligroso para las democracias europeas. Seis años después de que Haider desapareciese, la burbuja se sigue hinchando sin saber cuándo ni cómo parará.

El declive de la economía real y la ausencia de soluciones para atajar la sangría del empobrecimiento se han debido fundamentalmente a la incapacidad política para diseñar soluciones efectivas y el hecho de que muchas de esas soluciones tenían que pasar por el consentimiento de la mayoría de los 27 países miembros de la Unión. La inexistencia de una vía cooperativa y los deseos de refugiarse cada uno bajo su alero a esperar que pasase la tormenta han sido vistos por un gran sector de la sociedad europea como una muestra de incapacidad y una confirmación de la ineficiencia de ciertos mecanismos de actuación comunitarios.

Todas estas derivas son el caldo de cultivo perfecto para el empoderamiento de lo que denominan formaciones de extrema derecha, para las que estas situaciones de desafecto, preocupación y hasta desesperación suponen el terreno en el que mejor se mueven. Soluciones mesiánicas que apelan al sentimiento, a la unidad de un grupo a menudo, la nación contra un enemigo común y externo; desde que el nacionalismo que irrumpió en Europa a principios del siglo XIX, este tipo de arengas han sido una constante que le han dado al continente más disgustos que alegrías.

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Como puede verse VOX no aparece aún en este estudio  con partidos de extrema derecha

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ningún representante de la ultraderecha había logrado tener opciones tan serias de alzarse con la victoria en unas elecciones nacionales.

En esta ocasión faltó muy poco: después de una larga y polémica campaña electoral en la que la votación inicial de mayo fue anulada y repetida en diciembre por orden del Tribunal Constitucional, el candidato de los Verdes, Alexander van der Bellen, logró imponerse a Hofer con tan solo un 53,3% de los votos.

Xenófobo e islamófobo son las dos etiquetas que inmediatamente quedan asociadas a este movimiento. La segunda de ellas es relativamente novedosa en las sociedades europeas. Sin embargo, quedarse en esos términos es poco menos que superficial, ya que la islamofobia viene a ser un ingrediente extra en una ecuación que llevaba tiempo circulando por el Viejo Continente a colación de la gigantesca crisis económica, política y social vivida desde el año 2008. Este movimiento, a fin de cuentas, es una combinación del miedo occidental, tan propio del siglo XXI, unido al extremo desconocimiento y su consiguiente simplificación del mundo islámico.

El miedo europeo también ha venido dado por la parte política. En este aspecto engarza en buena medida con el euroescepticismo. Desde hace un cuarto de siglo, la política europea ha ido primando la supranacionalidad a lo local, un factor que se ha visto determinante con la actual crisis económica. Los Estados han cedido competencias demasiadas, a ojos de muchos ciudadano a una entidad llamada Unión Europea tremendamente alejada de las demandas existentes en los distintos Estados miembros y más aún en territorios concretos.

¿Sigue siendo relevante la UE? personalmente pienso que si, 27 naciones divididas en una gran globalización mundial no seríamos nadie, pero ello no significa que la UE debe asumir el peligro principal que nos acecha como la invasión musulmana, motivo de división entre la ciudadanía europea, políticas consecuentes de natalidad son necesarias, y justas en la UE, inmigración , controlada y útil según necesidad y destino en la UE, buscar acuerdos en países de origen fomentando la formación, o con oficio conocido o carrera universitaria favoreciendo la convalidación de dicho título y si posible ejercer su profesión de acuerdo a su conocimiento. Como tampoco necesitamos personas inmigrantes sin oficio o carrera universitaria o de formación profesional, desgraciadamente hay muchos españoles así y lo que menos necesitamos son personas sin formación.  Contrato de trabajo desde el momento que lleguen pero antes una formación de las costumbres de la nación que le acoge y la firma de un compromiso en el que sus costumbres y religión no están por encima de las nuestras y nuestras leyes.

La red esta llena de vídeos con despropósitos y provocaciones de inmigrantes, violaciones, reconocimientos  de que vienen a vivir de las ayudas sociales, estos perciben ayudas que en muchos casos no están al alcance que los propios ciudadanos del país, por más que los “progres” y fundamentalmente la izquierda se niegue a reconocerlo. Un ejemplo Comunidad de Madrid ver nombre y apellidos.

Y desde luego se impone políticas de empleo comunes y justas, perseguir la evasión de capitales, los paraísos fiscales, un sistema fiscal que no permita desgravaciones injustas a las grandes empresas, duros impuestos y aranceles a las empresas que fabrican fuera de la UE en países subdesarrollados, al entrar sus mercancías, leyes penales, administrativas, laborales comunes, o somos una gran Nación en todo, o no somos nada, por lo que habrá que renunciar a la soberanía nacional en parte, como ejemplo los EE.UU., los estados tienen sus competencias, pero las leyes federales están por encima de los estados.

Y lo peor los gobiernos siervos del poder financiero mundial no escuchan a los ciudadanos, siendo además nosotros quién mediante elecciones les sentamos en la silla que ocupan.

 
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2 comentarios

  1. Permíteme resaltar de tu estupendo artículo de hoy, amigo Magallón, lo que a mi juicio considero más importante:
    “Contrato de trabajo desde el momento que lleguen pero antes una formación de las costumbres de la nación que le acoge y la firma de un compromiso en el que sus costumbres y religión no están por encima de las nuestras y nuestras leyes.”
    Los inmigrantes “perciben ayudas que en muchos casos no están al alcance de los propios ciudadanos del país, por más que los “progres” y fundamentalmente la izquierda se niegue a reconocerlo.”
    Saludos,
    José Manuel del Pozo

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