Turquía una amenaza para Europa

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En marzo de 2003, sólo unos meses después de que fuese elegido primer ministro, Recep Tayyip Erdogan declaró que Turquía estaba “más que preparada para formar parte de la familia de la Unión Europea”. En octubre de 2005 empezaron las negociaciones formales para el ingreso de Turquía en la UE.

En el índice democrático de Freedom House, Turquía se encuentra en el  grupo de los países “no libres”, con una calificación peor que la de países “parcialmente libres” como Mali, Nicaragua y Kenia. Ciertamente, la UE no es un club de los no libres.

Recientemente, una disputa legal entre Turquía y la UE subrayó, una vez más, la gran disparidad en lo relacionado con la la comprensión del imperio de la ley entre las culturas democráticas turca y europea. Ankara y Bruselas se enfrentaron por los derechos de un destacado político kurdo que ha sido encarcelado bajo acusaciones deleznables de terrorismo. En noviembre, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), del cual es signatario Turquía, dictó que ésta debía sustanciar cuanto antes el caso de Selahattin Demirtaş y que la prisión provisional del acusado se había alargado más de lo justificable. Pues bien, ignorando el veredicto del TEDH, un tribunal turco falló contra la excarcelación de Demirtaş; fallo que vulneró claramente el artículo 90 de la Constitución turca.

Por suerte, hay señales desde Bruselas de que el espectáculo no debe continuar. En abril de 2017, el Parlamento Europeo solicitó la suspensión formal del proceso de incorporación de Turquía a la UE, que en la práctica ya estaba paralizado. En septiembre del mismo año, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció que quería poner fin a las negociaciones con Ankara.

De hecho, un mes antes de esas declaraciones de Angela Merkel, el presidente Erdogan propuso una solución más realista; pero no guiado por la honestidad, sino para marcarse un farol electoral. Evidentemente, Erdogan anda exasperado. Al decir que la reluctancia europea hacia la presencia de Turquía en la UE se basa en una pretendida “islamofobia”, parece querer atraerse a los votantes nacionalistas hartos de la UE, de cara a las municipales del próximo 31 de marzo. En un discurso que dio en octubre, Erdogan dijo que estaba considerando someter a referéndum la solicitud de ingreso de Turquía en la UE.

Las encuestas indican un descenso en el apoyo de la opinión pública turca al ingreso. Por otro lado, en la UE la simpatía por el ingreso de Turquía es radicalmente más baja que en los años anteriores. El apoyo a la entrada de Turquía es del 8% en Francia, del 5% en Alemania, del 8% en Reino Unido, del 5% en Dinamarca, del 7% en Suecia y del 5% en Finlandia. No hay forma de que la media de la UE pueda sobrepasar el umbral del 50%.

Turquía es la tercer Estado en financiar Mezquitas en Europa después de Arabia Saudí y Qatar, pero es que además en cristianismo está perseguido en Turquía. Un informe de la Organización Nacional de Inteligencia (MIT), el Consejo de Seguridad Nacional (MGK) declaró que “las actividades misioneras de los cristianos eran una “amenaza para la seguridad” y que había que tomar precauciones contra esas actividades diversas y destructivas.

Son numerosos clérigos cristianos que han sido víctimas de la aversión turca al cristianismo. En sus informes anuales sobre violaciones de derechos humanos, que publica desde 2009, la Asociación de Iglesias Protestantes de Turquía detalla la sistemática discriminación de que son objeto los protestantes, que padecen ataques verbales y físicos; además, el Gobierno no reconoce a la comunidad protestante como una entidad legal, y le niega el derecho a crear y mantener libremente espacios para el culto.

Las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) elaboraron un informe en el que se referían a los misioneros cristianos como una “amenaza” y hacían hincapié en la necesidad de establecer regulaciones para impedir sus actividades. Ese mismo año, Ali Bardakoğlu, director de Diyanet (el Directorio de Asuntos Religiosos, financiado por el Gobierno), dijo en televisión: “Diyanet tiene el deber de advertir al pueblo sobre los misioneros y otros movimientos que la amenazan”.

A pesar de esta historia criminal, muchos turcos siguen arremetiendo contra los cristianos sin el menor complejo. Numerosas figuras públicas políticos, académicos, policías y sindicalistas demonizan a los misioneros acusándolos de estar implicados en actividades “separatistas”, “amenazadoras”, “agresivas”, “destructivas” y “terroristas”. Estas personas parecen incurrir en una proyección, pues son los yihadistas islámicos los que han invadido y tomado violentamente tierras extranjeras y convertido a los no musulmanes en esclavos o súbditos de segunda clase, algo que numerosos turcos apoyan y glorifican en su propia historia. La web oficial de las Fuerzas Armadas turcas sitúa con orgullo la fecha de creación del Ejército en el año “209 d. C., durante el gran Imperio huno”, cuyos gobernantes y soldados escribe el historiador Joshua J. Mark “llevaron muerte y devastación allá donde fueron”, incluida Europa. El ejército turco, miembro de la OTAN, se jacta igualmente de que los turcos hayan “sometido y dominado a numerosos pueblos y naciones”, e imperado “sobre una vasta geografía que se extiende de Asia y Europa a África”.

Las autoridades turcas amenazaron repetidas veces con inundar Europa de refugiados, como dijo el propio Recep Tayyip Erdogan en 2016: “Gritasteis cuando 50.000 refugiados estaban en la frontera de Kapikule. Empezasteis a preguntaros qué ibais a hacer si Turquía abría las puertas. Miradme: si seguís así, las fronteras se abrirán”. Debéis saberlo. Turquía impulsa la llegada masiva de inmigrantes a Grecia.

Turquía es oficialmente la encargada de decidir no sólo quién es refugiado, sino dónde será ubicado o transferido. ¿Justificara el dinero que recibe esos ya seis mil millones de euros?

¿Europa necesita a Turquía?, o por el contrario se le debería negar la integración.

Nadie puede dudar hoy de la invasión musulmana de Europa y Turquía ha apoyado el terrorismo, su frontera con complicidad o no es aún un paso de terroristas europeos que vuelven a Europa y otros del Oriente Medio, Turquía persigue al cristianismo, si Turquía entrara en Europa supondría permitir que el lobo cuide de las ovejas. Nada de lo que ha sucedido en Turquía resulta sorprendente. Por votación popular, el país se ha sumido en una tiranía islamista. Pero sólo en una grotesca ironía los líderes europeos podrían rendirse.

 
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3 comentarios

  1. Querido amigo:

    Tan solo un breve apunte a tu estupendo artículo de hoy.

    “Turquía es el tercer Estado en financiar Mezquitas en Europa después de Arabia Saudí y Qatar, pero es que además el cristianismo está perseguido en Turquía”.
    Yo no pretendo que se persiga al Islam en Europa, siempre y cuando no pretendan imponernos sus ideas. Pero ¿se ha olvidado Europa de un principio básico del Derecho Internacional? Me refiero a la “reciprocidad”.
    Lo lógico y recíproco sería que a cada mezquita en Europa le correspondiese una iglesia cristiana en Arabia Saudí, Qatar y Turquía.
    Obviamente eso no es así. Por lo tanto estamos cediendo terreno en aras de unos mal entendidos y peor aplicados derechos humanos.

    Lo normal sería que los inmigrantes se integraran en sus países de acogida. Pero, además de no hacerlo, pretender imponernos su criterio. Que Europa lo consienta es un auténtico despropósito y una amenaza para nuestro futuro.

    Saludos cordiales,
    José Manuel del Pozo

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  2. En Turquía hay iglesias pero ya ves como está perseguido el cristianismo en Arabia Saudí y Qatar impensable el caso es que la imposición del Corán crece en el mundo, con especial virulencia en Europa con la excusa de la natalidad, supongo leíste el artículo de la sentencia vergonzante del TDHE o que en Alemania han legalizado los matrimonios infantiles según la Shaira o las copias de coches de policías con emblemas turcos que patrullan algunos barrios de ciudades alemanas y que los tribunales lo consienten o que Inglaterra permita también la Shaira el ejemplo a seguir en Europa sería los países de Europa del Esta y ahora Italia que no van a tragar con la inmigración musulmana.

    Yo no se hasta que punto Europa necesita los musulmanes pero si tengo claro que los gobiernos deberían obligarles mediante un curso de adaptación a nuestros usos y costumbres obligatorio para optar a la residencia y desde luego haciendo incapíe que su religión y costumbres no están por encima de las nuestras.

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