Los chalecos amarillos contra las elites financieras

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Nadie ha preguntado nunca a los ciudadanos de Europa occidental si querían que sus países se transformaran radicalmente de esta manera “por una invasión musulmana” no confundamos inmigración e invasión. La transformación, además, se ha intensificado cada año. En algún momento, sin duda, las poblaciones nativas de la Europa occidental reaccionarían.

Otros observadores predijeron que los nativos provocarían disturbios; no las élites cuyas vidas personales se veían mínimamente afectadas por la presencia musulmana en sus países, sino las personas menos privilegiadas cuyos barrios y colegios se han convertido en zonas peligrosas, a los que se les han subido repetidamente los impuestos para pagar enormes salarios a miembros de organizaciones de inmigrantes, y cuyos médicos y hospitales se han visto tan sobrecargados por los recién llegados que los tratamientos vitales se racionaron cada vez más y las listas de esperas fueron cada vez más largas.

En 2016, los británicos conmocionaron al mundo al votar a favor del Brexit, y unos meses más tarde los estadounidenses obraron un milagro aún mayor al elegir a Donald Trump para la presidencia. Algunos analistas esperaban que las elecciones en Francia, Suecia y los Países Bajos también arrojaran unos sensacionales resultados, pero a pesar de los progresos logrados por los partidos a favor de controlar la inmigración, como la Agrupación Nacional (el antiguo Frente Nacional) de Marine Le Pen, los Demócratas Suecos y el Partido de la Libertad de Geert Wilders y el Foro por la Democracia de Thierry Baudet, ambos de los Países Bajos, esas victorias fueron menores de lo esperado. Por otro lado, el año pasado los austriacos eligieron como canciller a Sebastian Kurz, enérgico detractor de las cuotas de asilo impuestas por la UE, y este año el cargo de primer ministro italiano fue para Giuseppe Conte, Hungría, Polonia, República Checa, han adoptado una firme postura contra los inmigrantes ilegales y que ha vetado los barcos de inmigrantes en los puertos italianos.

Al principio se dijo que los franceses estaban enfadados por una subida de los impuestos al combustible que había sido motivada por las prioridades medioambientales del presidente Emmanuel Macron. “El precio de la gasolina se ha puesto de no creer”, dijo el otro día Ghislain Coutard, al que se le atribuye la creación del llamado movimiento de los chalecos amarillos, y después habló de que algunos amigos suyos “están apenas sobreviviendo” a causa del coste de poseer un coche. “El menor problema con el coche se convierte en una catástrofe. Tienes que meterte en deudas y después nunca terminan”. Incluso después de que Macron, al darse cuenta de que se había pasado, canceló la subida del impuesto, las revueltas continuaron.

En una entrevista el otro día, el filósofo francés Alain Fienkelkraut  atribuyó las revueltas a la inseguridad económica y cultural por parte de las clases étnicas baja y media francesas, personas que han sido expulsadas de los centros de las grandes ciudades por la subida de los alquileres, que han visto sus trabajos y pequeños negocios destruidos por las tasas y regulaciones “verdes”, que sienten que han perdido en una lucha de poder con los inmigrantes musulmanes, y que sienten que sus clases dirigentes han tenido más simpatía hacia los inmigrantes que hacia ellos.

Quizá los agitadores no encuentran las palabras, quizá están expresando una rabia que aún tienen que saber articular. O quizá son reacios a decir en alto lo que piensan por temor a que los llamen xenófobos, islamófobos o racistas.

Ahora las revueltas se han extendido a Bélgica y los Países Bajos. Allí, también, los objetivos de los agitadores pueden ser imprecisos. Associated Press citó a una anciana mujer holandesa que se quejaba de los impuestos, la escasez de la vivienda y la pérdida de prestaciones sociales: “La red de prestaciones sociales con la que crecimos ha desaparecido. El Gobierno no está ahí para la gente. Está ahí para proteger sus propios intereses”. Por supuesto, esos “intereses” incluyen priorizar las gratuidades para los inmigrantes a costa de los holandeses que han aportado toda una vida de trabajo. Aún hoy, sin embargo, para muchos nativos europeos occidentales, puede ser más fácil ser un insurrecto que habla honestamente sobre el islam y la inmigración.

SUECIA: Tercera semana de protestas frente al Parlamento sueco, contra la invasión migratoria y los Pactos de EU y la ONU: “No te metas con los hijos e hijas de los vikingos”.

Un imán libio que pidió a Alá que “destruyera” a todos los no musulmanes recibió más de 600.000 francos suizos (620.000 dólares) en ayudas sociales del Gobierno suizo, según la emisora suiza SRF. Anyem Chuday, islamista británico preso por llamar a apoyar al Estado Islámico, cree que los musulmanes tienen derecho a las prestaciones sociales porque son una suerte de yizia, la tasa que se impone a los no musulmanes como recordatorio de que son inferiores a los musulmanes y están permanentemente sometidos a ellos. Él mismo recibió 500.000 libras (640.000 dólares) en prestaciones, a las que denominaba “subsidio para el reclutador de la yihad”.

Mientras el gobierno italiano se opone se enseñe el Corán en las escuelas, los obispos españoles y gobierno están de acuerdo. El Ministerio de Educación publicó sigilosamente las directrices en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 18 de marzo. El plan de estudios para la enseñanza del Islam en preescolares públicos españoles se puede encontrar aquí; en las escuelas primarias públicas aquí; y en las escuelas secundarias públicas aquí.

Este domingo RIA Novosti publicaba  de una corresponsal de la redacción de la BBC en ruso, Olga Ívshina, con un periodista independiente que cubre los protestas en París. La periodista de la BBC admitía estar buscando conexiones rusas con las manifestaciones de los ‘chalecos amarillos’. “¿ Tal vez algún negocio esté sacando provecho de esta situación?”,  preguntaba la reportera a su interlocutor. “¿Tal vez están comiendo con los manifestantes albóndigas en masa allí?“, volvió a inquirir”.

Una periodista del servicio en ruso de la BBC argumenta su interés en el tema porque, según sus propias palabras, busca esos “ángulos” porque sus superiores se lo demandan. “La redacción me exige sangre”, escribe literalmente la mujer.

La reacción de Moscú fue contundente. La portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, María Zajárova, afirmó que su gobierno se dirigirá a los órganos internacionales en relación a los intentos de la periodista de la BBC de encontrar “la huella rusa” en las protestas en Francia. “Mañana enviaremos una solicitud correspondiente a la OSCE para que preste atención, porque este hecho es indignante”, lamentó Zajárova.

Por su parte, la oficina de prensa de BBC se ha referido también a esta corresponsal sobre los intentos de sus periodistas de encontrar vínculos entre Rusia y las protestas.

La semana pasada, el ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, declaró que la Secretaría General de Defensa y Seguridad Nacional de Francia investiga la supuesta participación de Rusia en las manifestaciones de los chalecos amarillos.

Los que escribimos y nos preocupamos por el auge del islam en la Europa occidental sabemos que, al final, si los gobiernos no cambiaban el rumbo drásticamente, algo iba a pasar e irá a más.

Hasta ahora, los nativos hemos sido, en su mayoría, notablemente dóciles. Hemos tragado mucho. Nuestros “líderes” han llenado nuestros países con enormes cantidades de inmigrantes de Oriente Medio y el norte de África, de los cuales una desproporcionada cifra dejaron claro que no tenían ninguna intención de unirse plenamente o contribuir a sus sociedades de acogida sino, más bien, se contentaban con coger, herir, dañar y destruir, y estaban decididos, a la larga, a conquistar y gobernar. O este otro vídeo en una consulta médica. O este otro. Otro más de ¿integración?.

O el nuevo partido musulmán Partido Renacimiento y Unión de España (PRUNE) busca una regeneración moral y ética en España, nacido en Granada en 2015 pero ahora concurrirá en las municipales y generales, sin descartar Europa. Mustafá Bakkach, es un musulmán afín a las tesis de Rabat. Es marroquí, periodista y profesor de Árabe en Granada y es un miembro relevante de la Comunidad musulmana denominada: “Al Hégira”, y tesorero del *Consejo Islámico de España. Y hay 1,3 millones de musulmanes en España. Merece la pena escuchar las declaraciones de Mustafa Bakkach.

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3 comentarios

  1. Extraordinario artículo, Sr. Magallón:

    Se puede decir mas fuerte pero no mas claro.
    Europa está evidentemente en peligro, si bien me preocupa la parte que tenemos mas cerca: ESPAÑA.
    Sobretodo con hechos como estos:

    “Mientras el gobierno italiano se opone a que se enseñe el Corán en las escuelas, los obispos españoles y el Gobierno están de acuerdo. El Ministerio de Educación publicó sigilosamente las directrices en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 18 de marzo”.

    “El nuevo partido musulmán Partido Renacimiento y Unión de España (PRUNE) busca una regeneración moral y ética en España, nacido en Granada en 2015 pero ahora concurrirá en las municipales y generales”.

    Ya estamos sufriendo las consecuencias de haber transferido las competencias de Educación a las comunidades autónomas. Desde las escuelas en Cataluña y Vascongadas se fomenta el odio a España y se incita al separatismo y a la sedición. ¿Ahora, además, les vamos a enseñar el Corán?
    Pero vamos a ver ¿no habíais quedado en que queríais una escuela laica? ¿No lleváis años eliminando de los planes de estudio la enseñanza de la religión? Ah, que solo de la religión católica. Vaya hombre, yo pensaba que era la nuestra.

    Y a la vista de lo sucedido en Inglaterra, donde algunas de sus principales ciudades ya tienen alcaldes musulmanes, el nacimiento de PRUNE plantea un futuro muy preocupante de cara a próximas confrontaciones electorales. Porque como muy bien dice en su artículo:

    “Una desproporcionada cifra de inmigrantes dejaron claro que no tenían ninguna intención de unirse plenamente o contribuir a sus sociedades de acogida sino, más bien, se contentaban con coger, herir, dañar y destruir, y estaban decididos, a la larga, a conquistar y gobernar”.

    Es decir que:

    “Si los gobiernos no cambian el rumbo drásticamente, algo va a pasar y el problema irá a más”.

    Muchas gracias Sr. Magallón por ser la voz que clama en el desierto.

    Saludos cordiales,

    José Manuel del Pozo González

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  2. Amigo José Manuel, esto es el cuento de nunca acabar que ya si hizo mal desde FG por el poder de la silla y no atreverse hacer procesar a Pujol por banca catalana, luego llegó aquel que hablaba catalán en la intimidad, quien más transferencias otorgo y siempre por el poder de la silla, ya con ZP con aquello “aprobaré lo que venga del Parlamento catalán” el acabásemos y de Rajoy hay del pobre de Rajoy si no hubiera descansado tanto en Soraya, y ya nos encontramos con el okupa que también por el poder de la silla, pero este es el más peligroso de todos porque no tiene ningún escrúpulo de nada. La verdad los nacionalismos nunca hubieran debido de tener sitio en la Constitución.

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