Arabia Saudi el caso Khashoggi

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Desde que transcendió a los medios este vil asesinato el pasado 2 de octubre he estado siguiendo este suceso en distintos medios y alternativos, sin embargo creo que por las razones que sean se omite el origen, o a mi me perece.

El intento de asesinato del Rey Mohamed Bin Salman el 6 agosto 2017.  Y en respuesta, el 7 marzo 2018 se va a Londres a cambiar de aliados y cambia a EEUU por Inglaterra. Y en este otro artículo El puerto de Israel Haifa en manos chinas prevenía <<si Donald Trump pierde las elecciones, el conflicto en Siria inmediatamente será revivido por el Reino Unido>> pues bien esto es lo que realmente está sucediendo.

El 14 marzo 2018 el servicio secreto saudí con ayuda del MI6, asesinaron a  Bandar bin Jalid bin Abdulaziz al Saud  “Príncipe saudí se suicida en Londres para no ser extraditado”; en represalia por la muerte de Bandar bin Jalid y para quitar cualquier oposición por linaje al nuevo jeque saudí, citando un comunicado de la Corte Real. Sin mencionar nada del asesinato del Príncipe Abdulaziz en Londres.

Trump defiende la purga de príncipes saudíes por Riad”. Una de dos, o Trump sabe que no puede hacer nada y juega la baraja para intentar controlar la FED contra el looby judío, o trata de quitarse a su yerno Jared. O bien Trump y no Soros ha dado la orden para justificar una limpieza en la Reserva Federal. Aún no se sabe pero se sabrá muy pronto. “Una bonanza energética en Israel podría hacer amigos a sus enemigos”.

El Príncipe saudí Alwaleed Bin Talal que declaró a Trump “una desgracia para Estados Unidos” en Twitter, y recibió una réplica contundente de The Donald, intenta hacer las paces después de su victoria electoral“. También ha propicio un acercamiento a Palestina, lo que le ha costo su detención señalada por Israel. “Palestinian President Mahmoud Abbas shakes hands with Saudi Arabia’s prince Alwaleed Bin Talal during their meeting in the West Bank city of Ramallah on 4 March 2014 (AFP)”.

Se ve la misma mano de una mano interna de quienes ahora quieren derribar el dólar, y quitar a Trump, para seguir permitiendo la guerra de desgaste con Yemen. Por eso han disparado a la revelación de los titulares de las cuentas de los Papeles del Paraíso. Al haber detenido a esta gente, ninguno podrá volver a rescatar a la Reserva Federal, que coincide con los planes de George Soros para derribar a Trump a través de la caída del dólar y volver a colocar al grupo proveniente de Obama-Clinton.

El dólar está siendo salvado por los BRICS a través del Banco de Desarrollo emitiendo la Deuda en dólares. Este es un acuerdo del nuevo director de la Reserva Federal nombrado por Donald Trump, Jerome Powell. “Con Powell, Trump mantiene el status quo en la Reserva Federal. El banco central más poderoso del mundo tiene nuevo presidente. Jerome Powell es el primer no economista en casi cuatro décadas. Los mercados confían en él”.

El Príncipe Mohamed bin Salman pensaba dejar de comprar armas a  EEUU, para la guerra de desgaste en Yemen. “El príncipe heredero saudita” quiere terminar con la guerra de Yemen, revelan varios correos electrónicos. Supongo que ahora Rusia se pensará si le suministra armas Arabia Saudí.

Realmente quien era Khashoggi ¿merecía este asesinato tan cruel?. ¿Qué temían?. La existencia de opositores a la monarquía absoluta que da su nombre al país no es nueva. Desde su fundación en 1932, tras unificar por la espada diversas regiones de la península Arábiga, ha habido grupos que por distinta afiliación tribal, discrepancias religiosas o diferencias políticas han puesto objeciones al gobierno de los Al Saud (descendientes de judíos). Pero ni príncipes rojos, ni islamistas recalcitrantes, han logrado sacudir hasta ahora los pilares del Reino del Desierto. Algunas voces disidentes creen, o quieren creer, que el caso Khashoggi puede ser la gota que desborde el vaso. Sin embargo, un repaso al exilio saudí muestra un panorama tan dividido como diverso.

Jamal Khashoggi, periodista colaborador de medios como el “The Washington Post”, en el consulado saudí de Estambul, cuando se dirigía a recoger un certificado de divorcio para volver a casarse. Las autoridades turcas acusaron inmediatamente a Arabia Saudí de haber asesinado al periodista y aseguran poseer pruebas y audios que así lo demuestran.

El asesinato del destacado periodista Jamal Khashoggi duró siete minutos, durante los cuales el saudita fue desmembrado por un equipo forense, según lo relató  Middle East Eye una fuente turca que tiene acceso a la investigación del caso. Así mismo, señaló que Jamal Khashoggi tardó siete minutos en morir, y que su cuerpo fue descuartizado por un hombre identificado como Saleh al Tubaiqi, jefe de pruebas forenses en el Departamento de Seguridad General de Arabia Saudita. El 12 de octubre The Washington Post afirmó, citando a funcionarios anónimos, que las autoridades de Turquía cuentan con evidencias de sonido y video de que Khashoggi fue detenido, asesinado y desmembrado en el consulado saudí en Estambul. Según parece llevaba  un reloj electrónico Iphon que activo al entrar en el consulado y transmitía a la nube todo cuanto pudiera suceder sucedía según su novia ¿preveía algo? . Anteriormente, funcionarios turcos reportaron a New York Times que poseen pruebas de que, precisamente el 2 de octubre, 15 agentes saudíes volaron a Estambul, asesinaron a Khashoggi, desmembraron su cuerpo con una sierra de huesos que habían llevado para ese propósito y regresaron a su país el mismo día.

Sus contactos y prestigio le llevaron a entrevistar a Osama Bin Laden, por quien sentía cierta simpatía, puesto que estaba a favor de la yihad que se llevaba a cabo en Afganistán. Khashoggi, por aquel entonces, también estrechó lazos con el jefe de inteligencia del reino, Turki al Faisal más tarde, siendo embajador en Reino Unido y Estados Unidos, contrato sus servicios como asesor. Asimismo, a pesar de que él lo niega, el periodista estuvo ligado a los Hermanos Musulmanes y se mostro entusiasmado por las revueltas producidas en el mundo árabe de 2011 conocidas como Primaveras Árabes.

Jamal Khashoggi era periodista crítico con Arabia Saudí y Mohamed Bin Salman. Se ha mostrado en contra del inmenso poder que tiene el príncipe heredero y la intervención militar saudí en la guerra de Yemen. Hace un año se vio obligado a autoexiliarse a Estados Unidos por miedo a ser encarcelado. Razones no le faltaban: tenía prohibido escribir en los periódicos nacionales y en Twitter, sus familiares no podían salir del país y varios de sus amigos periodistas fueron encarcelados.

Las posibles causas que han llevado a Arabia Saudí a ordenar el supuesto asesinato de Khashoggi pueden ser varias. La más evidente son las continúas críticas hacía Mohamed Bin Salman que el periodista escribía en sus columnas. Según cuenta The New York Times, representantes del príncipe heredero exigieron a Khashoggi reducir el tono de sus críticas, algo a lo que hizo oídos sordos. De hecho, el aviso fue contraproducente; desde su exilio a Estados Unidos, Khashoggi ha adoptado una posición más dura.

Otro factor que ha podido influir es la visión que tenía el periodista respecto a la política interna y externa del reino. Khashoggi rechazaba el autoritarismo de MBS y la intervención saudí en Yemen donde 10.000 personas han muerto desde 2015. Además, exigía reformas sociales que concediesen más libertades y derechos a la ciudadanía. La última publicación que escribió llevaba el título de “Lo que el mundo árabe necesita es más libertad de expresión”.

Asimismo, su supuesta simpatía con los Hermanos Musulmanes y el gobierno de Qatar no gustó mucho a MBS. Los HHMM, un grupo islamista radical declarado como terrorista en Arabia Saudí, han sido ilegalizados por oponerse a la monarquía de los saud. Qatar, una de las monarquías del golfo que apoya a los HHMM, ha sufrido desde hace un año un bloqueo regional por este mismo motivo. Otra muestra más de que Arabia Saudí no será amigo de nadie que financie o apoye a la cofradía islamista. Posiblemente Khashoggi era pro-qatarí y decidió afincarse en Turquía por ser dos países que respaldan a los HHMM.

Por último, la amistad con Turki al Faisal, ex jefe de inteligencia y príncipe saudita, es un alto miembro de la familia real que fue candidato a ocupar el cargo de príncipe heredero. El príncipe Iwaleed bin Talal, fue uno de los muchos afectados por la purga que realizó Mohamed bin Salman el año pasado, donde príncipes, ministros y empresarios fueron detenidos en el hotel Ritz-Carlton de Riad. Ambos son amigos de Khasoggi y ambos suponen una amenaza para las aspiraciones de MBS de tener todo bajo su control.

“La oposición saudí no está organizada. No existe un solo movimiento. Más bien se trata de personalidades individuales, como el doctor Mohamed al Masari o Saad al Fagih”, asegura Ali al Ahmed, director del Institute for Gulf Affairs y él mismo muy crítico con el régimen saudí. Al Masari y Al Fagih son dos veteranos disidentes salafistas instalados en Londres desde principios de los años noventa. “Estamos organizados y muy extendidos horizontalmente. El problema es que somos débiles verticalmente debido a la represión y la dureza del régimen”, defiende por su parte Al Fagih, impulsor del Movimiento para la Reforma Islámica en Arabia (MIRA en sus siglas inglesas), repitiendo una idea que ya difundía dos décadas atrás. Menciona como ejemplo el trabajo de Yahya Asiri, que se ocupa de los derechos humanos al frente de ALQST Omar al Zahrani, un activista refugiado en Canadá que se dirige a los jóvenes, o del popular cómico Ghanem al Masarir, cuyo uso del lenguaje de la calle le ha granjeado cientos de miles de seguidores en las redes sociales, en especial su canal de YouTube donde ridiculiza a la familia real”.

Justo un año antes, Dublín albergó otra conferencia que se presentó como “la primera de las fuerzas de oposición saudí en el exterior”. Entre los participantes, destacaban la académica y conocida crítica de los Al Saud Madawi al Rasheed y el antes citado Asiri. Se anunció una campaña de concienciación sobre los presos políticos y los activistas a través de internet.

Riad ha advertido de que emprenderá una “acción aún mayor” si Washington decide imponerle sanciones en el marco del caso Jashogui, así llamado por Yamal Jashogui, periodista norteamericano de origen saudí cuyo rastro se pierde en el consulado saudí en Estambul, y del que de hecho se dice que ha sido asesinado por los servicios saudíes.

Lo mismo le pasa a Israel. Aunque los saudíes fueran en tiempos unos de los más implacables enemigos del Estado judío, ahora miran a Jerusalén como un activo estratégico que les puede ayudar a protegerse de Irán. Los saudíes han dejado claro a los palestinos que deben hacer la paz con Israel y que no esperen su apoyo si siguen rechazando las negociaciones. De hecho, la Administración Trump y en particular Jared Kushner, asesor especial y yerno del presidente cuenta con los saudíes para que le ayuden en sus esfuerzos por negociar un acuerdo entre Israel y los palestinos. Aunque es improbable que se produzca ese acuerdo, de lo que no cabe duda es de que los saudíes están desempeñando un papel productivo en la región, que Israel valora. Y quien dice Arabia Saudí dice Egipto, cuyo régimen militar es un enemigo acérrimo de los islamistas radicales pero tiene un historial sobre derechos humanos peor aún que el de los saudíes.

Serían estas las verdaderas razones de semejante asesinato y descuartizamiento ¿o sería en verdad lo que estaba dispuesto a desvelar? Que los saudíes secuestren, asesinen, descuarticen a un individuo que es ciudadano estadounidense y escribe en uno de los grandes diarios estadounidenses es algo que no se puede barrer bajo la alfombra. EEUU no puede dejar este escándalo sin respuesta, y Washington no va a tener muchas más opciones que castigar a los saudíes de alguna manera.

Para los que quieren que Estados Unidos tenga una política exterior moral, el caso Jashogui es un recordatorio del coste de la alianza con un régimen amigo pero despreciable además del 9/11. Lo mismo vale decir para Israel, que tiene una relación estratégica cada vez más estrecha con los saudíes, si bien se desarrolla entre bambalinas y no a la vista de todos. Por otra parte, hay quien dice que la culpa la tienen no sólo los saudíes sino Donald Trump. Los críticos del presidente de EEUU sostienen que su actitud displicente ante los derechos humanos ha dado luz verde a los rusos y a los saudíes para atacar a sus críticos en suelo extranjero. Tendría algo que ver con la oferta pública inicial de acciones de la petrolera estatal Aramco apareció y desapareció No olvidemos que las razones están en los pozos yemeníes de Glencore contra los de ARAMCO de JP Morgan (Rockefeller, Soros, y Merry Lynch).

Una invasión organizada por Israel usando a sus colonias: Arabia Saudí y EEUU. La petrolera israelita ARAMCO disfrazada de saudí ha encontrado importantes pozos de los que roba el petróleo yemení. Aramco es propiedad de JP Morgan Chase y está dirigida desde sus oficinas en Dubai. Todos los banqueros del mundo están persiguiendo entrar en ARAMCO. Por eso hay que invadir Yemen y luego el Sahara, y por supuesto Siria y sus bolsas en el este y el Golán,

Hay un hecho cierto, Inglaterra no se va desligar de la zona ni abandonar Israel, el Banco de Inglaterra es de Rhotschild junto a la Reina Isabel II tienen multitud de inversiones conjuntas y los Rhotschild crearon Israel, sin embargo como indico al principio “un acuerdo secreto de Gran Bretaña para entrenar a la fuerza aérea saudita: el personal de la RAF asiste al estado árabe acusado de torturar y matar al periodista disidente Khashoggi, a pesar de las crecientes presiones diplomáticas”.

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No me cabe duda algo sabía y estaba dispuesto a desvelar, no se comete semejante atrocidad por desavenencias de opinión política, incluida la corrupción del Riad. En cualquier caso aplicando el principio “crimina listico” ¿de a quien favorece el delito? Salpica directamente a Inglaterra e Israel. ¿Tendrán algo que ver?

Pero este plan inglés se podría venir al traste si Corbyn gana las elecciones en Inglaterra o una amplia mayoría. Un gobierno liderado por Corbyn debe preocupar al mundo occidental, incluso más de lo debido a los judíos británicos por muchas razones.

Ultima hora:

Military Times revela una encuesta inquietante. Alrededor del 46 % de los militares estadounidenses en servicio activo creen que EE.UU. podría participar en 2019 en un conflicto militar a gran escala, La mayoría de los uniformados creen que la principal amenaza exterior para su país son China y Rusia. En el mismo sentido se expresaron en 2017, pero mientras que ese año solo el 53 % de ellos consideraban a Rusia una amenaza, ahora ese porcentaje se eleva al 71 %.  Recientemente, analistas estadounidenses evaluaron para la fundación Heritage las posibilidades de éxito de EE.UU. en una eventual guerra contra Rusia y China. Según este estudio, las Fuerzas Armadas del país norteamericano no tendrían capacidad para participar al mismo tiempo en dos guerras con potencias de tal envergadura.

Putin, ante un hipotético golpe nuclear contra Rusia: “Iremos al paraíso y los atacantes morirán”

 
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