Sionismo y Neoconservadores

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Son moralmente e intelectualmente “complementarios” en gran medida porque sus autores aplican diversos estándares particularmente en el Medio Oriente. Por ejemplo, los sionistas no tienen ningún problema con Israel que posee armas nucleares, pero tienen una aversión políticamente incestuosa con otros países intentar adquirir plantas de energía nuclear.

Es un hecho que Donald Trump es un representante del régimen israelí y gente como Sheldon Adelson o Soros (que por cierto es quién está detrás del juego en Gibraltar). Actualmente están tratando de acabar con el acuerdo nuclear con Irán en gran parte porque Netanyahu le dijo hacer exactamente eso desde diciembre de 2016.

El libro Wolf escribe; “si Trump tenía un punto fijo de referencia en el Medio Oriente, es… que Irán era el malo. Por lo tanto, todo el mundo se opone a Irán es el chico malo” sabemos de hecho que Trump se ha aliado con terroristas Estados como Arabia Saudí para destruir el acuerdo de Irán.

En Resumen, Trump es esencialmente un títere de Israel cuando se trata de política exterior en Oriente Medio. Esta es una razón por qué su gobierno no puede encarnar una política exterior coherente y rigurosa en el Medio Oriente que además sigue teniendo la connivencia de otros estados europeos. Como ex Senado candidato Mark Dankof indicaron en diciembre pasado en su entrevista con Press TV.

Michael Shrimpton ha afirmado en el libro de lobo es “deficiente” en gran medida porque “la mayor parte del plan no es procedente.” Que sin duda debe ser una preocupación para el lector en general, pero se puede saber de un árbol por la fruta que lleva.

El libro de Michael Wolff fuego y furia: fue publicado como parte de un intento de desestabilizar a la administración de Trump. Prácticamente lo admite, referencia (página 294) a la XXVTH Enmienda, que el gabinete, incluyendo el Vicepresidente, puede eliminar el Presidente electo por incapacidad. Por supuesto he leído el libro, aunque me complace decir que mi copia me fue proveída como un archivo PDF. Es una lectura pesada, hace repetidos errores fácticos y desesperadamente carece de objetividad.

En cualquier caso, uno debe siempre permanecer vigilante cuando se trata de demoler ideologías malvadas. Trump ha declarado recientemente que hay ciertos “países de asquerosos en el mundo”, y esas personas no deberían entrar a los Estados Unidos. Uno no necesita ser un Trumpist para darse cuenta que otras personas han dicho prácticamente lo mismo sin graves consecuencias en los medios de comunicación.

Se ha reportado que la gente de Russiagate se ha referido a Rusia como “pocilga” o “infierno” siete veces, y todo controlado los medios de comunicación controlados por el sionismo (Carta a la Cámara de Ámsterdam de la Compañía de las Indias Occidentales, desde New Amsterdam, 22 de septiembre de 1654) Como varios de los dirigentes de tan poderosa empresa eran precisamente judíos, la prohibición del Gobernador quedó soslayada de mil maneras diferentes hasta convertirse en letra muerta.

Si vamos a derrotar a los poderes fácticos, todos tenemos que jugar por la misma regla. Uno siempre tiene que estar interesado en la lógica y coherencia, adecuación empírica y aplicación práctica cuando se trata de estas cuestiones.

Donald Trump inadvertidamente aumentó el potencial para una conclusión exitosa de las décadas del conflicto israelí palestino. Lo hizo en 06 de diciembre de 2017 cuando declaró que Jerusalén es la capital del estado judío de Israel y que los Estados Unidos su Embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén.

El último presidente de Estados Unidos a tener valor de enfrentarse de una manera significativa contra el estado judío de Israel fue Presidente John F. Kennedy. Y no sólo hizo JFK amenazar a Israel que pondría fin a todo apoyo de Estados Unidos a Israel si Israel no permitía a los científicos de los Estados Unidos libremente inspeccionar sus instalaciones nucleares en Dimona (haga clic aquí para ver carta de ultimátum de JFK a PM israelí Levi Eshkol de 05 de julio de 1963), pero él y su hermano, que era en ese entonces el Abogado General, estaban trabajando para el lobby de Israel, en particular el Consejo sionista americano, que es la organización matriz de potencia de lo loby de Israel de hoy el público americano en Israel Asuntos Comité (AIPAC), para registrarse como agente extranjero.

En los últimos cincuenta años, el conjunto de la derecha norteamericana ha creado un gran movimiento político que ahora mismo sostiene al Partido Republicano en la Presidencia, las dos Cámaras y la mayoría de las instancias de poder estatales. También ha generado un extraordinario movimiento ideológico, de una gran complejidad y de una variedad y una consistencia muy superiores al producido en estos mismos años por la izquierda. Este ensayo resume en forma de esbozo sintético el núcleo ideológico de las tres principales líneas de este movimiento. También aporta algunas referencias históricas que permiten comprender el trasfondo político de un pensamiento forjado muchas veces, aunque no siempre, fuera de la universidad, y más próximo a la acción o al periodismo.

Traducido los términos norteamericanos de «conservative», «neoconservative» y «libertarian» por «conservador», «neoconservador» y «liberal», respectivamente. El término «libertarian» es más restrictivo que el de «liberal», que como es sabido ha evolucionado de forma distinta a uno y otro lado del Atlántico. Sería conveniente distinguir entre «libertarios» (en el sentido norteamericano) y «liberales» o «liberal» de José María Marco es escritor. Profesor de Literatura, Universidad Pontificia Comillas de Madrid. OCTUBRE / DICIEMBRE 2005 129

Por conservador entendemos una persona que se adhiere a los siguientes principios: 1) desconfianza frente al poder del Estado; 2) preferencia por la libertad sobre la igualdad; 3) patriotismo; 4) confianza en las instituciones, las costumbres y las jerarquías; 5) escepticismo ante la idea del progreso; 6) elitismo. (Micklethwait y Wooldridge, 2004). Estos seis principios son los definidos por el conservadurismo clásico, el reflejado en las obras de Burke y en las ideas que sustentaron la acción de los tories en Gran Bretaña, al menos hasta que Disraeli reorganizó un conservadurismo moderno y democrático.

Para los neoconservadores, la democracia es un hecho irreversible y un bien en sí misma. Toman buena nota de la crítica de la democracia realizada por Tocqueville, pero también como Tocqueville, buscan en la sociedad democrática –digo bien sociedad democrática, no sólo Estado democrático– los elementos que permitan contrarrestar estos peligros. El diagnóstico de los neoconservadores sobre el peligro planteado por la democracia tiene dos partes: la primera, la democracia lleva sin remedio a un Gobierno de tamaño considerablemente mayor que el preconizado por los liberales; la segunda, que el peligro planteado por el crecimiento en el tamaño del Gobierno no es ni la posibilidad de deslizamiento de la democracia hacia el totalitarismo (a diferencia de la previsión de Hayek en Camino de servidumbre, previsión que de hecho no se ha cumplido) ni, aunque estas deban ser tenidas en cuenta, las ineficiencias económicas que plantean Estados tan gigantescos como los actuales (Lindberg, 2004). Con ser éstas graves (y en esto los neoconservadores hacen suya la crítica liberal al Estado del Bienestar), la principal objeción al macro Estado democrático es la corrupción moral que propicia.

Los fundadores del neoconservadurismo proceden de la izquierda, y el propio Irving Kristol, en una frase célebre, se definió a sí mismo como un «progresista (“liberal” en inglés) asaltado por la realidad». A partir de este desencanto, los neoconservadores no se reconvierten ni al cinismo ni a un nuevo doctrinarismo. Una de sus principales aportaciones en los años 70 y 80 es la revalorización de una actitud empírica ante la acción política, valorada más por los resultados prácticos que por su fidelidad estricta a un ideario. Por ejemplo, los neoconservadores apoyan el establecimiento y la continuidad de una Seguridad Social universal (Gerson, 1997), pero son críticos con los programas que fomentan lo que consideran una de las plagas de las sociedades democráticas, como es la dependencia del Estado.

Sin embargo y como siempre una cosa es el que y como se escriben la intenciones y otra muy distinta de cómo se aplican, pues está va siempre en consonancia de las personas que deben aplicarlas y los intereses confluyentes del momento, por lo podemos también observar que el Neoconservadurismo está tomado por lo sionistas, algo parecido a los que sucedió con la carta de la cámara de Ámsterdam

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